jueves, 25 de agosto de 2011

SALLY BURCH: EL ARMAGEDÓN DEL CAPITALISMO


El Armagedon del capitalismo neoliberal


Wallerstein: Se vienen años de incertidumbre y caos  mundial

Sally Burch

ALAI AMLATINA, 15/08/2011.- El destacado académico de las ciencias sociales, Immanuel Wallerstein, es uno de los más connotados exponentes del pensamiento crítico contemporaneo y durante su reciente visita a Ecuador, ALAI conversó con él sobre la actual crisis de deuda que golpea duramente a Estados Unidos y sus consecuencias para los países emergentes y América Latina.

El investigador principal de la Universidad de Yale considera que el dólar ha entrado en un proceso grave e irreversible de pérdida de valor como moneda de reserva mundial, subrayando que era “el último poder serio que mantenía Estados Unidos”.

Wallerstein piensa que las diferentes medidas de emergencia que se están implementando en su país simplemente están retrasando la banca rota mundial. “Los daños son hechos concretos, la situación de los Estados Unidos es grave y no es recuperable”, recalca.

Estima que el desenlace ocurrirá dentro dos o tres años, con resultados caóticos para el sistema mundial porque  “no habrá una moneda de reserva internacional” y tampoco existen condiciones para que otra moneda pueda ocupar ese rol. Entonces con el fin del dólar como reserva mundial “van a existir cinco, seis o siete monedas importantes, una situación caótica porque habrá fluctuaciones enormes continuas”.

“Ni los gobiernos ni las firmas transnacionales, ni los mega-bancos, ni los individuos sabrán qué hacer. Una incertidumbre enorme paralizará el mundo, especialmente a los inversionistas”, advierte el académico estadounidense.

Mientras esto ocurre en un nivel macro de la economía norteamericana, paralelamente también en un plano más local se vienen produciendo serios problemas económicos. “Comunidades urbanas pequeñas están entrando a la bancarrota y por ejemplo no pueden pagar las jubilaciones”, indica el científico social.

El investigador considera que en su país la clase media es la más afectada porque de un día a otro las familias pierden posición y los trabajadores que perdieron su empleo no pueden hallar otro puesto, especialmente las personas entre 40 y 60 años, llegando incluso a perder sus casas. Es una situación que actualmente no tiene solución y no se observa posibilidad de encontrar una válvula de escape.

Además, Wallerstein señala que “la situación en Estados Unidos va a empeorar porque se va a eliminar la posibilidad que el gobierno sostenga gastos necesarios en este momento, creándose una situación peor que la actual.

La fantasía del Tea Party está llevando a Estados Unidos y por consecuencia a todo el mundo en dirección de un crash.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, el pronóstico del teórico norteamericano para los próximos años, es bastante pesimista. “Yo veo guerras civiles en múltiples países del norte, sobre todo en Estados Unidos donde la situación es mucho peor que en Europa occidental, aunque allá también hay posibilidades de guerra porque hay un límite hasta el cual la gente ordinaria acepta la degradación de sus posibilidades”.

China y países emergentes

Ante la crisis de Estados Unidos y Europa los países emergentes por el momento parecen vivir bien, sin embargo, desde el punto de vista de Wallerstein, esconden una falsa realidad porque todos estamos en una misma canasta.

Teniendo en cuenta que China es el principal tenedor de bonos norteamericanos, ese país afronta una disyuntiva muy delicada. Wallerstein considera que si por un lado “deja de comprar bonos de Estados Unidos va a perder la oportunidad de colocar productos chinos en ese mercado, un problema muy serio para la China. Al mismo tiempo, cuando el dólar pierda su posición relativa a las otras monedas sus bonos no van a valer mucho”.

Entonces, China se está arriesgando a perder enormemente tanto si se retira o si continúa en el mercado de bonos norteamericanos. Frente a esta situación considera que “lo más probable es que la China se vaya retirando poco a poco”.  Justamente el problema está en determinar cuándo es el momento perfecto para detener las inversiones, lo cual es imposible de señalar porque si lo supiéramos seríamos todos ricos, agrega el investigador.

Además de este serio problema que afronta China, explica que el país asiático atraviesa por una situación muy frágil desde el punto de vista de su economía interna, “porque los bancos chinos están en la misma situación que los bancos norteamericanos de hace dos o tres años”.  Asimismo, la inflación limita posibilidades a China y a otros países emergentes como, por ejemplo, a Brasil.

En este contexto considera que los países emergentes, y en el caso de Suramérica la UNASUR, deberán hallar los mecanismos de un “proteccionismo a corto plazo a fin de minimizar los daños que serán para todo el mundo. No habrá países que escaparán de los daños pero serán más grandes para algunos que para otros”.

Preguntado sobre la construcción de una nueva arquitectura financiera regional, con iniciativas como el Banco del Sur o de una moneda regional como el Sucre, el académico valoró positivamente  esas posibilidades para los pueblos de América del Sur. “La creación eventual de una moneda verdadera común será un elemento de fuerza económica en esta situación”. En ese sentido citó como ejemplo que a pesar de las dificultades en Europa con el euro, la decisión de salvaguardar la moneda común “va a permitirles una posición política importante”.

Finalmente, como un mensaje para América Latina invitó a continuar con la reflexión sobre la necesidad de garantizar alimentos suficientes para su pueblo, agua para su pueblo, energía para su pueblo, como cuestiones mínimas y esenciales que deben hacer todos los gobiernos del Sur.

miércoles, 24 de agosto de 2011

LUIS GUEVARA: EL SOCIALISMO DEL PROFETA ISAÍAS


EL SOCIALISMO ES POSIBLE, SEGÚN EL PROFETA ISAIAS
Luis Guevara

Con una sencilla relectura y una sana hermenéutica del libro del Profeta Isaías se puede descubrir que sus palabras profetizan un estado socialista.

Aunque la totalidad del libro apunta hacia ese norte, a los efectos de este escrito, me voy a detener solo en algunos capítulos del llamado Tercer Libro de Isaías (caps. 40-55). Mi metodología consiste en destacar algunas frases claves que utiliza el profeta para presentar su mensaje y desde allí determinar su cosmovisión, su enfoque y propósito al escribir su libro. Finalmente llego a la conclusión de que ese estado socialista no es más que un acto de amor y justicia por parte de Dios hacia los pobres y afligidos, ante una situación de pecado y violencia institucionalizada, la cual Dios rechaza.

En Isaías, Israel es un pueblo oprimido en el exilio y es Dios quien tiene que actuar en férrea confrontación con los poderes opresores del imperio babilónico. Comenzando con el cap. 40, después de la destrucción que hicieran los caldeos (año 586 a.C), el pueblo de Dios es llamado a esperar su liberación, a mirar hacia su futuro, a avanzar hacia una nueva posibilidad, distinta al sistema opresor que le había aplicado los caldeos.

Este capítulo comienza con una nueva historia (vers. 1-2), donde el mensaje se centra en la palabra “consolaos”. El capítulo continúa recordando en varias ocasiones la liberación de Egipto y el camino por el desierto (vers. 3-5). En los versos 4-5 está concentrado un hermoso mensaje de liberación. Aquí Jehová es el Dios de la memoria histórica del pueblo. Es Dios el interesado en salvar a su pueblo explotado (vers. 12-31), el único, el incomparable, el capaz (27-31).

A partir de aquí, todo el mensaje que sigue en el libro es de liberación para un pueblo que ha sufrido una terrible historia de humillación, pobreza, sometimiento a los poderes opresores. Un pueblo que prácticamente estaba perdiendo su propia identidad. Había estado viviendo al estilo de vida que le planteaba su opresor. Pero, el libro de Isaías abre una nueva historia, son las “cosas nuevas” que él proclama, bajo la inspiración y mandato de Jehová.

El capítulo 41 se inicia con el llamado de un libertador para que proclame y le da palabra y ánimo. El mensaje es que el pueblo debe vivir en igualdad, amor y justicia. Que el bienestar humano comienza con las necesidades básicas. En los versos 17-20, Dios promete que cuando escasee el agua y los pobres, los afligidos y los menesterosos estén sedientos, no se van a quedar en ese estado. Dios va a escuchar su clamor, no los va abandonar, sino que les va a suplir agua en abundancia y les va a proveer para sus necesidades básicas. Dios va a utilizar su poder creador para hacer brotar agua de los sitios más difíciles, solo para suplir a los necesitados Aquí comienza a visualizarse la importante figura del Siervo de Jehová, que tanto destaca Isaías como el elegido para llevar a cabo el Proyecto de Dios para el mundo.

En el capítulo 42 se destaca su modo de actuar, sus acciones liberadoras (5-9). “Yo Jehová… te  pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casa de prisión a los que moran en tinieblas.” (Ver. 6-7) y sigue anunciando cosas nuevas. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia y las costas esperarán su ley (ver. 4).

Pero en los versos 18-25 el pueblo alienado no “ve” el Proyecto de Jehová. Es que ya el pueblo ha internalizado la opresión ejercida por el imperio como su estilo de vida, como algo natural. Ahora no ven la intención de Dios, ni visualizan sus posibilidades. No les cabe en sus mentes la necesidad de hacer justicia, amor, fraternidad en su nación y en las demás naciones. El pueblo ve tantas cosas que hace Dios en el país;  sin embargo, no advierte, no descubre el plan de Dios (verso 20). La alienación dificulta mucho la comprensión y discernimiento del Proyecto de liberación. La entrega incondicional al sistema opresor durante muchos años los incapacita para ver las cosas nuevas. Por eso Isaías los califica de “sordos” y “ciegos”. Sin duda, Isaías estaba recordando la actitud asumida por el pueblo ante la promesa de liberación de Jehová por boca de Moisés y Aarón. “…Yo soy Jehová y yo os sacaré de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes” (Ex. 6:6); …pero ellos no escucharon a Moisés a causa de la congoja de espíritu y de la dura servidumbre” (vers. 9). Es decir, el pueblo quería seguir siendo esclavo del sistema opresor. Los 400 años en Egipto habían hecho un trabajo profundo en la población general y también en la mentalidad del pueblo de Dios. Por eso rechazaban el mensaje de Moisés y las obras de Dios. No lograban captar el plan liberador de Dios. El mensaje plasmado en el texto del profeta tiene el propósito de generar confianza contra la sordera y la ceguera porque siempre hay algunos que buscan a Jehová y hacen justicia al necesitado.

El megatema del capítulo 43 es la liberación, presentada como un nuevo éxito y para formar un nuevo pueblo con una nueva visión y un  nuevo proyecto de vida. Aquí está planteado como “un nuevo camino en el desierto” (43:16-21). Es un acontecimiento que ya está en proceso, pero no está terminado. Es camino y agua en pleno desierto. Interesante lenguaje metafórico utilizado por el profeta para indicar el nuevo estilo de vida que Dios quiere para su pueblo. Dios continúa insistiendo: “He aquí yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.” (43:19).

Desde los capítulos 50 en adelante, el profeta habla más sobre la figura del Siervo de Dios y ratifica la misión que trae el siervo: anunciar  el Proyecto de Dios, el estilo de vida diferente – de paz, igualdad, justicia y sobre todo, una lucha permanente a favor del pobre y el desamparado, el huérfano y la viuda. Esta lucha le acarrea terribles sufrimientos al Siervo (50:4-11).

El capítulo 51 destaca la misión fundamental del Siervo, que es anunciar al pueblo que su liberación está cerca (1-11) y el anuncio llega hasta los pueblos cercanos, las islas (4-8), bajo un esquema lingüístico de Instrucción-liberación-salvación. Todo esto viene también acompañado de una relectura que el profeta hace del éxodo. Ahora no es la ira de Dios, sino la consolación y la alegría del pueblo por la llegada de la esperanza.

El capítulo 52 continúa con los agradecimientos por parte de la comunidad, por las acciones, las nuevas promesas y la solidaridad del Siervo (1-10). “Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica la salvación, del que dice a Sion ¡Tu Dios reina! Ya estamos claro que este Siervo es el Mesías que había de venir, el propio Señor Jesucristo.

Y ¿De qué manera encarna y asume Jesús este Proyecto? Luc. 4:18-19 dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos,  y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.” Pero ¿acaso Jesús le dio cumplimiento cabal a esa visión-misión o solo la concibió mentalmente y se dedicó a otras cosas? Eso era lo que deseaba conocer Juan el Bautista cuando envió sus mensajeros a preguntárselo al propio Jesús. Jesús no dio respuesta directa, sino que englobó todo en una frase con una orden: “Id y haced saber a Juan las cosas que oís y veis…” Mat. 11: 4-5). Un tiempo después vemos a la iglesia primitiva testimoniando, en la misma tónica, sobre las acciones de Jesús (Hech. 10:37-39).

En conclusión, a través de toda la historia de la salvación, entendida también como liberación, Dios ha venido defendiendo y promoviendo todo aquello que contribuye al bienestar del hombre en forma integral. En el mensaje de los profetas del A.T. el amor y la justicia en el mundo es el norte que Jehová ha trazado para el hombre. La opción por los pobres, los necesitados, los menesterosos, las viudas, los huérfanos y los desamparados ha sido siempre su meta.

El combate contra los sistemas injustos, sean políticos, económicos, sociales o espirituales es el camino que Dios ha trillado y el cual nos ha dejado. Toda las situaciones de pecados, sean personales o institucionalizados, son condenados en el mensaje de los profetas. Dios aborrece toda estructura de poder que actúa con injusticia hacia los pobres y los necesitados. Esto incluye las estructuras religiosas injustas.

El mensaje en el libro de Isaías no se aparta en ningún sentido de esta dirección. En este libro queda claro que la liberación es posible, que el Proyecto de Dios es amor, justicia, igualdad, fraternidad, solidaridad, inclusión y paz. Que son cosas nuevas que están en proceso, pero que lamentablemente, una parte del pueblo alienado, ciego y sordo no lo “ve”, no advierte. Ha sido cegado por el sistema opresor en el cual nació y creció y ahora está sordo y ciego ante el Proyecto de Dios. El llamado del profeta en nombre de Dios es el siguiente: “Deje el impío su camino y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová. El cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová” (55:7-8).

CRISTINA DINOTO: EL REINO DE DIOS ES COMO


Jose Amesty
EL REINO DE DIOS ES COMO...

El Reino de Dios es como una gran manta de muchos colores, tejida a mano por las mujeres cuando nos unimos en defensa de la vida desde todas sus posibilidades.

El Reino de Dios es como la lana que usamos para hacer la manta, cuando a pesar del trabajo de la casa y de los chicos, entretejemos nuestras vidas trabajando con las demás.
El Reino de Dios es como los distintos colores de lana que tiene la manta, cuando nosotras, de distintos colores, mujeres latinoamericanas y caribeñas, cortamos los nudos de la opresión y nos ponemos en marcha, juntas.

El Reino de Dios es como las agujas que punto a punto hacen crecer lo que tejemos, cuando vamos tejiendo nuestra vida con las demás aumentando nuestra fe y compromiso.

Bienaventuradas aquellas mujeres que viven su vida de todos los días junto a otras y así pueden estar seguras que compartiendo dolores y alegrías, orando unas por otras y leyendo juntas la palabra, crecen en su fe y al mismo tiempo van construyendo el Reino.
Cristina Dinoto.

JOSÉ AMESTY: EVANGELIO Y REVOLUCIÓN SOCIALISTA BOLIVARIANA



EVANGELIO Y REVOLUCION SOCIALISTA BOLIVARIANA…

¿Cuales son los temas fundamentales del Reino de Dios?, Jesús propuso parábolas-comparaciones, para explicarlos.

El Reino de Dios, es una fiesta, donde se es feliz; es como un gran banquete (Lucas.14:15-24) donde se satisfacen todas las necesidades.

Venezuela tiene el más alto índice de felicidad de America del Sur y el segundo de toda America Latina, según un estudio de la Universidad de Leicester del Reino Unido.

El Reino de Dios es una fuerza transformadora, es como un poco de levadura (Lucas. 13:20-21) que transforma toda la masa y hace a los seres humanos nuevos.

En 2005, se logró la meta establecida por la UNESCO para declarar a Venezuela territorio libre de analfabetismo.

El Reino de Dios es una nueva forma de vivir y de comportarse; es como la nueva realidad del hijo prodigo (Lucas. 15:11-32) que encuentra el perdón de su padre.

La equidad de género se evidencia en la participación de la mujer en los Consejos Comunales es el 60 %.

El Reino de Dios es un proceso de crecimiento, como una pequeña semilla de mostaza (Marcos. 4: 30-32), que se convierte en un árbol frondoso.
El desempleo ha disminuido en 50% durante la gestión del Presidente Chávez, al caer de 12 puntos a 6,1 % para principios de 2009.
En el Reino de Dios, cambiamos integralmente, una sociedad que protege y ayuda a los más desvalidos/as. Es como un gran banquete (Mateo. 22:1-14) al que se invita a todos/as sin discriminar.

En Venezuela se redistribuyen, recursos para la ejecución de planes y proyectos, que redunden en mejoría de la calidad de vida del pueblo venezolano.

José Amesty

DARÍO A. LÓPEZ RODRÍGUEZ: DICEN QUE SOY COMUNISTA

http://www.kairos.org.ar/blog/?p=538

Del blog de René Padilla: 

Dicen que soy comunista…

8 ABRIL 2011 11 COMENTARIOS
Por Darío A. López Rodríguez
En los últimos días he leído correos electrónicos en los cuales a los ciudadanos evangélicos que hemos circulado una Carta Abierta sobre las afirmaciones públicas de un candidato vinculado al fujimorismo, se nos acusa de ser “comunistas evangélicos”. En realidad no me llama la atención esta reacción. Es la típica forma de actuar de quienes carecen de argumentos políticos, se escudan en un lenguaje religioso y no se atreven a discutir políticamente sobre la posición partidaria que han asumido como una cruzada religiosa.
¿Es cuestionable asumir una práctica o tener una opción política coincidente con las ideas cercanas a aquello que se conoce como la izquierda? ¿Es más bíblico, más evangélico, más coherente con los principios del reino de Dios, ser de derecha, especialmente la del sector que avala la corrupción, justifica crímenes de lesa humanidad y llama a la violación de los derechos humanos un “costo inevitable”? Parece que de eso se trata, es decir, de afirmar que la única posición política válida para un evangélico es ser de derecha. Esto explica por qué se descalifica a quienes se atreven a levantar la voz, etiquetándoles como “comunistas evangélicos”.
Para que no sigan especulando aquellos que seguramente se sentirían más cómodos en las filas del Opus Dei, Sodalitium Christianae Vitae o el partido Republicano, enumero varias de las preocupaciones sociales y políticas que moldean mi compromiso ciudadano y que me han llevado a insertarme en el mundo de los pobres de la tierra hace más años de treinta:
1.    Defensa irrestricta de los derechos humanos de los sectores sociales históricamente marginados y excluidos, particularmente niños, adolescentes, mujeres maltratadas y todos los que viven en pobreza extrema.
2.    Lucha activa no violenta contra el escándalo de la pobreza y de la pobreza extrema que afecta a miles de ciudadanos y, entre ellos, a decenas de evangélicos.
3.    Cuidado por el respeto y la protección del derecho de las comunidades andinas y de los pueblos de la amazonía a poseer la tierra de sus ancestros.
4.    Oposición no violenta a la depredación abusiva de los recursos naturales no renovables y a la contaminación del medio ambiente por parte de los grandes consorcios mineros, petroleros y madereros.
5.    Exigencia de que el Estado regule las tarifas de los servicios públicos, invierta en una educación de calidad, proteja los derechos laborales y salvaguarde los recursos que pertenecen a todos los peruanos.
6.    Defensa de los derechos del no nacido y de los niños que se encuentran en una situación de riesgo permanente en la zona andina, la amazonía y los cinturones de pobreza que rodean las ciudades.
7.    Cuidado integral de la familia, proveyéndoles todo lo necesario para que su calidad de vida sea digna de seres humanos, a quienes las instituciones vinculadas al Estado y la sociedad están llamadas a defender en todo tiempo.
Podría seguir enumerando los hilos que tejen mi compromiso ciudadano; sin embargo, creo que con lo expuesto basta. ¿Estas preocupaciones sociales y políticas me ubican en la izquierda política? Si es así, entonces, ¡si soy de izquierda y a mucha honra! ¿Es un pecado? No lo creo, porque ser de izquierda no es lo mismo que ser comunista, ateo o un lobo disfrazado de oveja.
Lima, 7 de abril del 2011

JUAN SIMARRO FERNÁNDEZ; LA BOCA DE LOS HAMBRIENTOS



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La boca de los hambrientos

Retazos del evangelio a los pobres (XLIX)

 
La boca de los hambrientos
“El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”. Texto completo: Mateo 6:9-15.
23 DE AGOSTO DE 2011
Esta cuarta petición del Padre nuestro es central para el Evangelio a los pobres, para los pobres de la tierra, aunque no sólo para ellos. Nos implica a todos. Habla del  “pan nuestro”  como si quisiera dar una llamada de atención a los que creen que “su” pan es sólo de ellos, que no necesitan compartirlo, que no creen en el pan compartido.  En la oración modelo nadie dice: Señor, dame “mi pan”. Es “el pan nuestro”. ¿Puedes orar esto posicionándote en la boca de los hambrientos?

El pan del mundo es de todos, es el pan nuestro, el pan solidario que hemos de desear para todos. Estar harto de “mi pan”, sin acordarse de los otros, del pan que es de todos, es egoísmo que separa de Dios. El  “pan nuestro”  es un pan solidario que pertenece a todos, del que todos han de participar de forma igualitaria. El acumular “mi pan” sin pensar en el  “pan nuestro” , es una forma de despojo, es hacernos cómplices de los acumuladores del mundo, de los que no piensan en los pobres, en el prójimo hambriento… Desde ahí nunca se podrá entender, ni practicar, ni vivir el Evangelio a los pobres.

La cuarta petición del Padre nuestro,  “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” , es una frase solidaria con los pobres del mundo y es una petición necesaria de los pobres de la tierra. Para nosotros, los que estamos integrados dentro del sistema y no nos hemos quedado tirados al lado del camino, debe ser una frase solidaria con los que sufren, con los que tienen hambre, con los niños que no superan los primeros días, meses o años de vida por falta de alimentación.  “El pan nuestro”  debería ser una petición que en la iglesia nos dejara inquietos hasta ponernos a trabajar en la diaconía, hasta abrir nuestras bocas para que salieran voces de denuncia y de petición de ayuda para nuestros hermanos que no tienen qué comer, hasta poner todo lo que tenemos en las manos del Señor para que se produjera de nuevo el milagro de los panes y los peces.

 “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” . ¡Qué diferente suena esta frase, cuando se ora, o se reza, o se repite en ambientes cristianos del mundo rico, a cuando esta frase, esta petición se hace desde el mundo pobre, desde la pobreza o el hambre!  Esta petición conmueve más cuando sale de la boca de los hambrientos del mundo, de las madres que están perdiendo a sus hijos por falta de alimentación.

Pues bien, los que estamos integrados en los parámetros del mundo rico, cuando hacemos esta petición, la deberíamos hacer pensando qué significa este ruego en boca de una madre que está viendo como su hijo se le va poco a poco por la falta de este pan cotidiano. Señor, danos el  pan nuestro . Sería entonces cuando esta frase sonaría con autenticidad, cuando esta frase nos solidarizaría con los pobres de la tierra, cuando esta frase nos pondría a disposición del Señor para ser sus manos y sus pies en medio de un mundo donde reina el hambre y la pobreza, donde reina el despojo y la exclusión de tantos que deberían participar de ese  “pan nuestro” . Sería entonces cuando comenzaríamos a entender lo que significa el Evangelio a los pobres.

 El ruego en oración,  “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” , dentro de nuestro propio contexto del mundo rico, también suena diferente cuando lo pronuncian los ciudadanos integrados en el mundo del trabajo, fundamentalmente en estos años de crisis, que cuando lo pronuncia un desempleado.  Es diferente cuando lo pronuncia un integrado en el mundo de la economía, la sociedad y la cultura, que cuando la pronuncia un inmigrante desarraigado, mendigando que alguien le explote en algún empleo secundario y duro con tal de poder dar pan a sus hijos.

Esta frase, partiendo de las diferentes necesidades y sensibilidades ante el hambre, la deberíamos decir todos desde la solidaridad con los pobres, con los desempleados, con los inmigrantes desarraigados, con los pobres lacerantes del Cuanto Mundo Urbano, con los pobres del mundo. Deberíamos hacer un esfuerzo de identificación con los estómagos vacíos o infraalimentados para encontrar el auténtico sentido de esta petición. Este pedir por  “nuestro pan”  debería conseguir que las lágrimas se asomaran a nuestros ojos en solidaridad con el sufrimiento de los pobres y los hambrientos del mundo. Esta frase de oración la deberíamos decir siempre pensando en el que no tiene, en el que pasa hambre.

 Esta frase oratoria, siguiendo las líneas de Jesús en su Evangelio a los pobres, la deberíamos decir en contextos donde pudiera sonar como denuncia, como sensibilización social.  La deberíamos decir en compromiso con los pobres de la tierra y trabajando por la justicia en el mundo, por una justa y mejor redistribución de bienes del planeta tierra. Deberíamos hacer esta petición con temor y temblor pensando en nuestra parte de responsabilidad en el hambre del mundo.

No se habla de “mi pan”, del “pan mío”. Se habla del  “pan nuestro” . El pan para el mundo, para el mundo pobre, para los excluidos del sistema, para los despojados y oprimidos, los despojados de hacienda y de dignidad. El “pan nuestro”, o sea el pan para mí y para todos los pobres y despojados del mundo. ¡Señor, danos nuestro pan!

Rogar por el pan nuestro, es una petición solidaria que nos hermana con los pobres del mundo buscando justicia y fraternidad universal. Los bienes de la tierra, todos, son el pan que Dios nos da para comer… para comer todos.

 Señor, que al comer del pan, nos acordemos que es el  “pan nuestro” , el pan que pertenece también a otros.  Que nos referenciemos siempre en los pobres de la tierra, en los hambrientos del mundo. Que este recuerdo nos haga ser solidarios siguiendo tus líneas de projimidad. No nos dejes comer dando la espalda a los desnutridos del mundo. Si al darles la espalda no vemos sus rostros marcados por el hambre, los veremos cuando te miremos a ti, pues en tu rostro se refleja la angustia de los hambrientos del mundo. Si tampoco mirando tu rostro nos sensibilizamos, golpéanos de alguna manera, Señor, para sacarnos del sinsentido de la infravida y darnos vida abundante que sacie también a otros. Sólo en la solidaridad y amor, se encuentra la auténtica vida.
 
©Protestante Digital 2011
 
http://www.protestantedigital.com/ES/Blogs/articulo/2945/La-boca-de-los-hambrientos

domingo, 21 de agosto de 2011

LUIS GUEVARA: EL SOCIALISMO EN LA EPÍSTOLA DE SANTIAGO...


EL SOCIALISMO EN LA EPISTOLA DE SANTIAGO
Una sincera reflexión
Luis Guevara
Generalmente me siento incómodo cuando leo o analizo algún libro o pasaje bíblico y luego termino descubriendo que su enseñanza tiene sabor a socialismo. Eso ya me ha ocurrido con varios libros de la Biblia y centenares de capítulos y pasajes. Eso me produce una serie de extraños sentimientos y pensamientos. Desde mi niñez he aprendido que ningún tema bíblico puede ser interpretado para apoyar el socialismo. He aprendido que el socialismo es ateo, que no respeta los principios bíblicos, que eso no tiene nada que ver con Cristo y sus enseñanzas, que el evangelio es algo puramente espiritual  y no social, que la Biblia no apoya al socialismo y nadie que se llame cristiano podrá hacerlo sin apartarse de Dios.

Ahora bien, me puse a estudiar La Epístola de Santiago y mientras me detenía a pensar en lo que estaba leyendo comencé a descubrir que esa carta es una tremenda base para un auténtico socialismo. El fundamento de un perfecto humanismo. Pero hago énfasis en lo “auténtico” porque históricamente reconozco que el socialismo se ha venido practicando en el mundo de muchas maneras; incluso, algunas, totalmente contrarias a su esencia. Igualmente aclaro que cuando me refiero a un “perfecto humanismo” no estoy apoyando el humanismo del siglo pasado, el cual ya feneció, quizás debido a muchos de sus errores. Me refiero más bien al hecho de que el contenido bíblico, el mensaje del evangelio, la vida y obra  del Señor Jesucristo, los principios y valores del reino de Dios, todo apunta hacia un  humanismo. Dios conduce, desde la creación del mundo, una intensa y permanente búsqueda y un plan completo en favor del hombre. Es un humanismo o una humanización que está perfectamente reflejada a través de toda la historia de la salvación.
No pretendo hacer un estudio exhaustivo de esta Epístola, por lo que saltaré capítulos y detalles de cada capítulo. Pero aún cuando hago solo un tratamiento somero, me deleito al descubrir que la Epístola de Santiago es un hermoso escrito pro-socialista. Confieso que nunca había notado esta característica.

Desde su introducción a la Epístola, Santiago, se presenta como siervo y dirige su epístola a los que están en la dispersión. Ya al identificarse como siervo me dice algo. Santiago es un apóstol, un misionero, un pastor, un siervo ¡¡Que hermosa lección pastoral!! Al dirigir su libro a las 12 tribus en la dispersión estoy seguro que Santiago estaba muy consciente de los sufrimientos, calamidades, atropellos y dolores que estaban sufriendo aquellas personas en el exilio. Estos exilados fueron llevados por la fuerza hacia otro país. Despojados de sus bienes y enseres personales por el conquistador, tuvieron que abandonar sus terruños, familiares y amigos, sus bienes. Dejaron todo lo que amaban y pasaron a vivir una vida totalmente extraña para ellos. Ahora se encontraban dominados, rechazados, burlados y maltratados en el país conquistador. A ellos dirige Santiago su Epístola. Quiere darles ánimo y enseñarles el evangelio,  las buenas nuevas para las víctimas de un sistema opresor. Les quiere dar esperanza de liberación dentro de esa realidad.

En el primer capítulo les habla de pruebas por las cuales pasan y cómo resistirlas, tentaciones que deben soportar, paciencia, sabiduría y fe que deben tener. La fe perseverante tiene como meta la perfección, que se alcanza cuando se une la opción por los pobres y el seguimiento de Jesús (Ver caso del Joven Rico en Mat. 19:16-22).  Las pruebas tienen dos aspectos positivos: son motivos de alegría  y son oportunidades para madurar en la fe. La alegría en medio de las pruebas muestra la difícil situación social y espiritual que padecían los hermanos en el exilio. Pero también es un llamado para tomar conciencia y optar por el Proyecto de Jesús que trae liberación de esas calamidades. Santiago les da ánimo llamándolos “primicias de sus criaturas”, les dice que esperen cosas buenas del Padre de las luces, que no se enojen y aprendan a oír sin malicia, pero no solo oidores, sino hacedores de la palabra. De una vez los invita a que hagan buenas obras, que se conviertan en hacedores activos, así pueden llegar a ser bienaventurados.

En el mismo capítulo se refiere a un importante aspecto del tema que deseo destacar. Habla a los pobres y a los ricos. Lo hace de manera muy clara, atribuyéndole una característica específica a cada grupo. Esto se ve claro en los versículos del 9-11. “Al de humilde condición, gloríese en su EXALTACION”. Esa es la esperanza escatológica del pobre. Una “exaltación” presente que se proyecta hacia el futuro. Santiago prosigue “Pero el que es rico, en su HUMILLACION”. Entonces agrega una metáfora para ilustrar la palabra “humillación”; “porque él pasará como la flor de la hierba. Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.” Estos tres versículos (9-11) me impresionaron en gran manera. Estuve obligado a paralizarme. Por largo rato pensé, medité, oré, me interrogué sobre su significado, luché para encontrarle una explicación satisfactoria a mi acostumbrada manera de pensar. En ese momento solo se cruzaron por mi mente algunos proverbios de Salomón y Salmos de David que decían algo semejante. Recordé a los profetas del A.T. Isaías, Miqueas y Amós que ratificaban lo dicho por Santiago; revisé rápidamente las enseñanzas de Jesús sobre el tema y concluí que su opción por los pobres estaba claramente definida en los cuatro evangelios. De allí que no pude encontrar argumentos para evadir las contundentes  frases de los versos 10 y 11: “pasará (el rico) como la flor de la hierba”, “La hierba se seca”, “perece su hermosa apariencia” y luego quedé frío con la enfática declaración “así también se marchitará el rico…”. Empecé entonces a comprender la cosmovisión de Santiago. Su primer principio socialista. Para él, en una sociedad no puede haber ricos y pobres. Explotados y explotadores. Unos que tienen muchas riquezas y disfrutan ampliamente de los bienes y otros que no tienen nada. Al contrario, Santiago apela por una sociedad igualitaria, donde reine el amor, la justicia y la solidaridad entre seres humanos. Reconozco que Santiago no se opondría a las enseñanzas de su maestro y amigo Pablo de que “Dios no hace acepción de persona”. La prueba es que Santiago llama “hermanos” tanto a los ricos como a los pobres. Porque también los ricos tienen esperanza de salvación, pero tienen que aprender a ser humildes y justos. Tienen que volverse al Dios de la vida y de los pobres. Tienen que abandonar la codicia y la injusticia. Tienen que aprender a vivir en igualdad y solidaridad con los demás. Es una dura lección que los ricos tendrán que aprender para poder entrar al Reino de Dios.

El capítulo 1 culmina haciendo referencia a “la religión pura y sin mácula,” echando por tierra todos aquellos conceptos y prácticas eclesiásticas erradas, centradas en el aspecto cultico y ahora anuncia un nuevo principio socialista, dice: “…visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (1:27). Aquí la acción supera la constricción, las obras concretas superan la contemplación.

El capítulo 2 continúa con dos importantes principios socialista y creo que representan la médula espinal de todo el libro y la enseñanza clave de Santiago para aquellas comunidades cristianas. El primero es una amonestación contra la parcialidad o la discriminación, dirigida a los pastores y altos líderes de las iglesias de la zona. Santiago dice: “Porque si en vuestras congregaciones entra un hombre con anillo de oro y ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida…” Inmediatamente sobreviene una pregunta interpeladora “¿No hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?” (vers.2-4).

La idea es que no se puede hacer acepción de personas; sin embargo, en aquellas iglesias se estaba practicando un contra-socialismo, no aceptado por Santiago, quien hablaba en el nombre del Señor. Eso va también contra aquellos ricos, pertenecientes a las comunidades cristianas y que acostumbraban considerar inferiores a los pobres. Pero Santiago luego da un contundente dictamen sobre los pobres. El versículo 5 dice: “Hermanos míos, amados, oid: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman”? Ya la opción por los pobres no está solo en el mensaje de Jesús, sino que ahora lo retoma Santiago y lo vuelve a anunciar a esas comunidades cristianas. Algo para pensar.

La segunda parte del cap. 2 enseña que la fe sin obra es muerta. Santiago destaca y le da fuerza a la necesidad de obrar de manera concreta. Es la praxis revolucionaria requerida para hacer surgir al hombre nuevo. Aclaro que Santiago no está defendiendo la salvación por las obras. Pero tampoco defiende el ejercicio del seguimiento a Jesús sustentado en un estado de mera contemplación, transfiguración, canticos de alabanzas, encierros en los templos. Ya Santiago había dicho antes que la religión pura consiste en visitar a los huérfanos y a las viudas. Creo que él estaba muy bien sintonizado con aquella enseñanza de Pablo que decía “Porque somos hechuras suyas, creados en Cristo Jesús para buenas obras…” (Ef. 2:10).
Eso implica llevar a cabo un plan de acción concreto, utilizando tiempo, espacio y movimiento físico y mental. Se requiere tener disposición positiva y dedicación por atender las necesidades y problemas de la gente. Así como lo hizo el Buen Samaritano con aquel hombre tirado en el camino. Así como lo hizo Jesús en su vida y ministerio en solo tres años. Así como lo testimonió la iglesia primitiva, según Hech. 10:38-39, cuando dice: “…y como éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos… y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo… Si en el socialismo la ortopraxis debe acompañar a la ortodoxia, en el cristianismo la fe y las obras no pueden andar  separadas, porque la fe sin obra es muerta.
El cap. 2 finaliza con una serie de afirmaciones socialistas: “porque El (Cristo Jesús) es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno…aboliendo en su carne las enemistades…para crear en si mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz… y matando las enemistades.” Cierto que el socialismo no es el evangelio ni viceversa, pero hay una tremenda coincidencia en las características, principios y valores que ambos defienden como parámetros para vivir una vida digna en el mundo. La dignificación del hombre  ha sido siempre la voluntad de Dios. Eso es lo que, a fin de cuenta, busca el evangelio como buenas nuevas. Eso está implícito en el concepto de salvación o liberación.
La forma o estilo en que está escrita la Epístola nos indica que al inicio menciona los temas a tratar y luego los retoma en otros capítulos. Es lo que ocurre con el tema de los ricos vs los pobres. Como no intento cubrir todos los capítulos y detalles del libro, me remito al último capítulo (5); solo para destacar dos grandes aspectos: Los ricos opresores y la exhortación a la paciencia y la oración del pueblo oprimido. La primera parte es un duro mensaje contra los ricos opresores. Santiago dice, ahora van a llorar y aullar por las miserias que les vendrán.
En general es un mensaje profético y de condenación, pero hace señalamientos específicos a las riquezas mal habidas. Dice que sus riquezas están podridas y las ropas de los ricos están comidas por la polilla. Que su oro y su plata están llenos de moho. Que el moho va a testimoniar contra ellos. Los acusa de haber vivido una vida de lujo, deleites y placeres, de haber engordado sus corazones y se les acerca el día de la matanza y que han condenado y matado al inocente sin que él les opusiera resistencia. El versículo 4 hace mención al maltrato e injusticia de los ricos hacia los pobres en relación al salario. Los obreros habían labrado las tierras de los terratenientes y habían cosechado los frutos, pero en lugar de ser recompensados con su jornal, más bien los engañaron y no les pagaron. La historia se repite diariamente.
Es el típico panorama que hoy encontramos entre la relación ricos y pobres. Entre los terratenientes y los obreros que trabajan sus tierras. Se siguen valiendo de la inocencia y sencillez del pobre para explotarlos. Pero aquí nos encontramos con un Apóstol de Jesucristo que sale en firme defensa de los pobres y condena y desenmascara la injusticia de manera contundente.
Pero hay algo más y más fuerte todavía. Se trata de que  Dios mismo  actuará contra la injusticia y a favor del pobre. La última parte del verso 4 dice: “El clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor Todopoderoso.” Santiago identifica a Dios con la causa de los pobres. El será su gran defensor. El Todopoderoso, el Señor de los ejércitos irá contra los ricos opresores. Ni Dios ni Santiago soportan la extorsión y la explotación de los pobres.
Ya el A.T. condenaba abierta y explícitamente estas prácticas injustas. En Deut. 24:14 dice: “No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades.” Este principio socialista se mantiene a través de toda la Biblia y ahora se retoma en Santiago. Los ricos condenan y matan al inocente cuando lo privan de un salario digno para vivir, cuando le quitan sus posesiones manipulando los tribunales y comprando a los jueces o cuando ejercen la violencia contratando mercenarios para liquidar a los pobres y sus familiares. Pero ahora Dios se une a los pobres y los defenderá contra estas injusticias. Dios es la esperanza del pobre y el necesitado. Es el Dios de las víctimas de cualquier sistema injusto.
El libro termina haciendo una exhortación espiritual y realista a los pobres. Los invita a tener paciencia y orar. Les da un ejemplo agrícola para que esperen la lluvia que da buena siembra y buena cosecha. Símbolo de esperanza y alegría para el labrador. Pero es tiempo de espera, todavía no ha llegado la cosecha. Mientras tanto no deben murmurar, ni juzgar, no jactarse ni actuar con soberbia. Deben tomar como ejemplo de aflicción a grandes hombres de Dios en la historia como los profetas, a Job y a Elías y cuando se sientan muy afligidos o enfermos entonces, llamen a los ancianos y oren porque “la oración de fe salvará al enfermo.” En la mente y mensaje de Santiago en su Epístola, prevalece ese sentido comunitario, de intimidad y fraternidad que es también propio del socialismo auténtico.